"Parece que dejé la mitad de mi boca en Guadalajara", le dijo al público, y tuvo que suspender el concierto.
Morrissey se marchó del escenario tras apenas seis canciones de iniciado su show en Tucson, Arizona.
El cantante estaba interpretando el hit “Everyday is Like Sunday” cuando, de pronto, se quedó sin voz y se retiró de escena en la mitad del tema.
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