Los rumores que siempre rondaron la sexualidad de Freddie Mercury y el deteriorado estado de salud y una bronconeumonía consecuencia del Sida que padecía, llevaron al cantante a hablar en público un 23 de noviembre de 1991:
"He procurado mantener oculta esta situación para proteger mi vida privada y la de quienes me rodean, pero ha llegado el momento de que mis amigos y fans de todo el mundo conozcan la verdad, y espero que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos cuantos luchan por combatir esta terrible enfermedad, para luchar contra ella.”
Mercury se mantuvo firme ante su política de NO dar entrevistas y falleció al día siguiente de su declaración. La prensa británica llevaba varios meses especulando sobre el deteriorado estado de salud de cantante y la muerte de varios de sus amigos cercanos a causa del Sida.
El cantante se notaba extremadamente delgado durante su declaración, prácticamente estaba ciego y la gran cantidad de sedantes que tenía en su sistema apenas le permitían hablar. Mercury sabía de su padecimiento desde 1987, cuando dos de sus antiguas parejas habían muerto víctima de la enfermedad. Consciente del riesgo que padecía por su ajetreada vida sexual, se hizo los análisis los que no hicieron más que comprobar sus sospechas.
La notica cambió la forma en que Mercury vivía, se encerró en su casa y ésta se convirtió en su clínica privada. Lo avanzada de su enfermedad hizo que sus apariciones en los videos de Queen fueran escasas y lo más cuidadas posibles, entre maquillaje e iluminación se cuidaba que no se notará que el cantante estaba severamente enfermo.
El 30 mayo de 1991, Queen grabó el video del tema "These Are The Days of Our Lives", en unas escenas detrás de cámaras se puede notar como a Mercury le cuesta caminar.
La noche antes de su muerte había sido tan terrible que su pareja, Jim Hutton, llamó al médico, quien tras inyectarle morfina, le aseguró que no duraría más de dos días vivo. La mañana del 24 de noviembre de 1991, Freddie recibió la visita de dos grandes amigos: Elton John y Dave Clark, pero ya no respondía a ningún estímulo; pocas horas después moriría en compañía de su novio.
Mercury dejó todo arreglado antes de su muerte, regaló casas y coches a varios de sus amigos, grabó videos sobre su enfermedad para que fueran usados tras su muerte, donó su fortuna a la lucha contra el Sida y dejó una lista clara de las canciones que quería fueran tocadas en su funeral, entre ellas Barcelona, tema que grabó al lado de su amiga Monserrat Caballé.
¿Quiénes sabían sobre su estado?
Sólo sus amigos más cercanos conocían el estado de salud de Freddie, entre ellos estaba Mary Austin (a quien el compuso la canción "Love of my life"), la soprano española Montserrat Caballé, quien, tras la muerte del vocalista de Queen, recordó en entrevista con TVE algo que Mercury le dijo sobre su enfermedad:
"Mira, Montse, cada uno en la vida tiene su camino y lleva su equipaje. Y dentro de este están todas las cosas que debemos cargar. Yo llevo mi equipaje igual que tú llevas el tuyo. Sería inútil tirarlo, porque… tengo que llevarlo."
Su novio Jim Hutton recuerda que el cantante padecía severos dolores los últimos días de su vida, por lo que mantenerlo muy dopado era la mejor solución.
De la misma manera, los integrantes de Queen sabían que no le quedaba mucho tiempo a su líder, Brian May, guitarrista de Queen, reconoció en una entrevista que durante la grabación del disco Innuendo era claro que Freddie no aguantaría mucho tiempo vivo.
El último videoclip de Freddie Mercury
«Mirándolo ahora, en ‘Days Of Our Lives’ hay un montón de cosas que indican que Freddie estaba en cierto modo diciendo adiós», comentaba Brian May.
El final del vídeo, la última toma de Freddie ante una cámara, significó un momento tremendamente emotivo, aunque pocos se percataron de ello hasta después de su muerte: quizás fuese una casualidad que la última frase de la canción fuese «I still love you», repetida dos veces.
O quizás no fuese una casualidad. Pero el momento en que, concluyendo la música, el demacrado Freddie baja la cabeza sonriendo, como si se burlara de su propia fatalidad, como quitando importancia a su inminente final, y mirando con cariñosa melancolía a la cámara susurra un dulce «I still love you», clava su mirada y desaparece súbitamente por un lateral de la pantalla…
Es muy difícil no pensar que fue la más sincera despedida de Freddie de todos sus fans: «Yo imagino que eso era probablemente lo que le pasaba por la cabeza, ya sabes, es una bonita frase de despedida», decía Roger Taylor.
Freddie cantó hasta agotar sus fuerzas, hasta que, incapaz de mantenerse en pie, regresaba a su casa de Londres. El esfuerzo de Freddie no fue en vano, pues dejó suficiente material para que, tras su muerte, y cumpliendo su deseo, el grupo concluyese el último álbum de Queen, que vería la luz cuatro años más tarde.

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